Mañana martes 12 de enero se celebrará en los juzgados de los Reyes Católicos la vista oral que sienta en el banquillo de los acusados a varias personas procesadas tras el desalojo del Espacio Social Ocupado la Zarza. Un proceso en el que la empresa constructora Arranz Acinas se presenta como acusación particular y en el que se solicitan penas de cárcel.
Después de más de dos años desde que se iniciara el proceso penal contra varios jóvenes encausados tras el desalojo del E.S.O La Zarza, el inicio de la vista oral tiene ya fecha concreta: 12 de enero de 2010. Mañana mismo, sin ir más lejos.
Mañana varias personas se tendrán que sentarse en el banquillo bajo la acusación de usurpación y desobediencia. Mañana, en ese habitual juego de vanidades, se señalará las varias cabezas de turco sobre las que fiscalía y acusación particular quieren descargar penas de cárcel; o en su defecto cuantiosas multas económicas.
No importa que en aquel proyecto ilusionante que en sus cuatro meses de vida representó La Zarza se convirtiera en un referente para decenas de personas que apostaban por la auto-organización. No importa que aquel espacio ocupado supiese transmitir a un barrio el claro y esperanzador mensaje de que la autogestión es posible.
Ahora el lugar donde antes se levantara un espacio social es un solar vacío en el que la empresa constructora Arranza Accinas ha dejado solo en pie cuatro paredes que por si solas hablan de abandono y especulación.
Un violento asalto por parte de los antidisturbios puso fin a una de las experiencias más enriquecedoras y participativas que ha vivido el barrio de Capiscol en varias décadas. A partir de ese mismo día comienza el tortuoso peregrinar represivo de los encausados en un proceso que, por lo taxativo de sus formas, pretende ser ejemplificador.
Hay ocasiones en las que el destino parece jugar extrañamente con las fechas. Hay veces en las que el azar que maneja los hilos da la impresión de transmitirnos un mensaje. Una especie de justicia poética, si los lectores de DV me permiten la licencia, que nos pone de manifiesto la esencia misma del sistema.
Mañana 12 de enero de 2010 varias jóvenes tendrán que comparecer como acusados en un proceso por usurpación y desobediencia. Ya casi nadie recuerda que hace exactamente cinco años y un día, el 13 de enero de 2005, Arranz-Acinas, la misma empresa que mañana se presenta como acusación particular, se vio envuelta en un accidente laboral en el que 10 trabajadores perdieron la vida en la calle Sauce.
El dinero y las presiones políticas al más alto nivel hicieron que las responsabilidades no fueran suficientemente depuradas. Mañana varios jóvenes acusados de usurpación y desobediencia pueden ser condenados a penas más graves.
El “expediente La Zarza” tiene visos de convertirse, más allá de un proceso penal más o menos al uso, en una de esas paradojas ampliamente ilustradora.
Hay quien piensa que las coincidencias no existen, hay quien solo ve el presente como un punto de inflexión entre el pasado y el futuro. Lo cierto es que mañana se decide la suerte de varias personas a las que expreso mi simpatía y solidaridad.
Modesto Agustí
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